Tratamiento de la leishmania cutánea en humanos: Descubre las opciones más efectivas y recomendadas

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La leishmaniasis es una enfermedad parasitaria causada por diversas especies de protozoos que pertenecen al género Leishmania. Se presenta en humanos, animales y se ha convertido en un importante problema de salud pública en los últimos años. La enfermedad suele manifestarse en dos formas distintas: leishmaniasis cutánea y leishmaniasis visceral (también conocida como kala-azar), ambas causadas por distintas especies de Leishmania. Este artículo se centrará en la leishmaniasis cutánea en humanos y en las opciones de tratamiento más eficaces que existen.

¿Qué es la leishmaniasis cutánea?

La leishmaniasis cutánea es una afección de la piel que se adquiere por la picadura de un flebótomo infectado por el parásito Leishmania. La enfermedad suele aparecer como una cicatriz roja y elevada en el lugar de la picadura, que puede convertirse en una úlcera y volverse crónica si no se trata. En algunos casos, las úlceras pueden ser bastante desfigurantes y provocar cicatrices una vez curadas.

La mayoría de los casos de leishmaniasis cutánea causados por las especies Leishmania tropica y Leishmania major se dan en Oriente Medio y en algunas zonas del subcontinente indio. En los países sudamericanos de Brasil y Perú también hay una alta incidencia de leishmaniasis cutánea endémica, al igual que en ciertos países de África, como Kenia y Somalia.

Opciones de tratamiento de la leishmaniasis cutánea en humanos

El tratamiento de la leishmaniasis cutánea en humanos se centra en tratar la zona afectada y prevenir la propagación de la enfermedad. Actualmente existen tres opciones de tratamiento principales para este tipo de leishmaniasis: medicamentos tópicos, medicamentos orales e inyecciones de antimonio.

Medicamentos tópicos

Uno de los tratamientos más utilizados para la leishmaniasis cutánea en humanos es la aplicación de medicamentos tópicos directamente en la zona afectada. La antraceno, derivada de la raíz rallada de la hierba Schelara, es un tratamiento tópico antileishmanial que ha demostrado ser eficaz en el tratamiento de la leishmaniasis cutánea localizada, aunque es menos eficaz para tratar los casos avanzados de la enfermedad.

Otro anestésico tópico, el imiquimod, también ha demostrado ser eficaz en el tratamiento de la leishmaniasis cutánea localizada. Actúa estimulando el sistema inmunitario para que ataque al parásito, por lo que es mejor utilizarlo en combinación con otras opciones de tratamiento, como la crioterapia o las inyecciones intralesionales de antimonio.

Medicamentos orales

Los principales medicamentos orales utilizados para tratar la leishmaniasis cutánea en humanos son los antimoniales, como el estibogluconato sódico y el antimonato de meglumina. Aunque estos medicamentos han demostrado ser eficaces en el tratamiento de la enfermedad, pueden causar graves efectos secundarios como toxicidad hepática y renal, pancreatitis, anemia y alteraciones cardíacas.

Otros medicamentos orales que pueden utilizarse para tratar la leishmaniasis cutánea son el miltefosine y la pentamidina. El miltefosine es un medicamento antileishmanial que ha demostrado ser eficaz en el tratamiento de la leishmaniasis cutánea, aunque también puede causar graves efectos secundarios como náuseas, vómitos, diarrea y toxicidad hepática. La pentamidina, en cambio, es un medicamento antileishmanial que se suele utilizar para tratar la leishmaniasis visceral; su uso en el tratamiento de la leishmaniasis cutánea no se ha estudiado en profundidad.

Inyecciones de antimonio

En algunos casos, las inyecciones intralesionales de antimonio (es decir, estibogluconato sódico) pueden utilizarse como opción de tratamiento para la leishmaniasis cutánea. El antimonio es un medicamento antileishmanial que suele utilizarse para tratar la leishmaniasis visceral, aunque su uso en el tratamiento de la leishmaniasis cutánea no está tan estudiado. Las inyecciones suelen administrarse cada pocos días o semanas durante un máximo de 20 semanas, y se han mostrado muy eficaces en estudios clínicos.

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